miércoles, 21 de septiembre de 2011

Rozar las nubes en Sierra Mágina


Sierra Mágina forma parte del macizo subbético que se prolonga, hacia el suroeste, hasta Córdoba. Se alza al sur de la provincia de Jaén y su parque natural, uno de los más raros de Andalucía, se extiende a lo largo de 19.900 hectáreas. En este territorio alto y quebrado se cita uno de los más valiosos catálogos deendemismos florales de Europa y un relieve montañoso que le hace contar con las cumbres más altas de la provincia. El pico Mágina alcanza los 2.167 metros y El Almadén, los 2.032. Ambas cumbres permanecen nevadas durante buena parte del invierno.

La nómina de especies botánicas es inmensa, y su número de endemismos supera con creces al de otros conocidos espacios protegidos de Europa. La mayor parte de estas rarezas se encuentran por encima de los mil quinientos metros de altura, a la sombra de sabinas, quejigales o enebros rastreros. La fauna está representada por la cabra montés, que ha multiplicado su población en los últimos años. Los cielos están sobrevolados por el águila real y el halcón peregrino, y los numerosos arroyos que descienden desde las altas cumbres poseen interesantes colonias de invertebrados.

La totalidad de los pueblos que están incluidos en los límites del parque poseen una arquitectura tradicional de extraordinario valor antropológico. Dispuestos en círculo alrededor del gran macizo, los pueblos muestran calles blancas y serpenteantes, con plazoletas mínimas donde se alzan restos de viejas fortalezas árabes e iglesias de regusto renacentista.
Las dos caras

Sierra Mágina tiene una cara norte y una cara sur. Los pueblos del parque se reparten entre los dos lados, alimentando peculiaridades únicas que diferencian a los unos de los otros. Sierra Mágina está rodeada de puertas, pero una de las más transitadas desciende por la autovía que une Bailén y Motril, deja a un lado elcastillo medieval de La Guardia, la Charca y la Huerta de Pegalajar y se interna por carreteras estrechas y comarcales hasta la blanca localidad de Cambil. En ella destaca la iglesia de la Encarnación, del círculo del arquitecto renacentista cuyo retablo mayor fue proyectado por Sebastián de Solís.

Mata Begid es un antiguo castillo árabe y hoy un conjunto de casas señoriales donde destaca una ermita neogótica y un jardín romántico. En sus inmediaciones abre sus puertas el Centro de Recepción de Visitantes del Parque Natural de Sierra Mágina, próximo a Huelma, una de las ciudades más importantes de la comarca, en cuyo barrio viejo toma asiento la iglesia de la Asunción donde Vandelvira trabajó en el año 1550. Es una de las iglesias más bellas del renacimiento andaluz y en ella se advierten las pautas arquitectónicas que el artista llevó a la Catedral de Jaén.

Bélmez de la Moraleda, famosa por el enigma de sus caras aparecidas en una casa del centro del pueblo, queda próxima, al igual que la pintoresca población de Solera y Cabra de Santo Cristo, donde hay un museo permanente a la memoria del médico y fotógrafo Cerdá y Rico, que fotografió Jaén, sus pueblos, sus gentes y su modo de vida entre finales del XIX y principios del XX.
El lado norte

La cara norte de Sierra Mágina acoge parajes naturales de excelsa belleza, cicatrizados por arroyos de aguas claras, densas manchas forestales de pinos y olivares serranos en sus faldas. Pasado Jódar y su castillo aguarda Bedmar donde abre sus puertas la iglesia de La Asunción, de origen gótico aunque transformada a lo largo de los siglos XVI y XVII. Y en la vecina Garcíez el templo consagrado también a La Asunción muestra los alientos del renacimiento a través del trabajo del cantero baezano Ruiz de la Peña, que trabajó a las órdenes de Vandelvira. Jimena y Albanchez de Mágina, dos de los pueblos más encantadores de Sierra Mágina, quedan próximos entre sí.

En la plaza de la Constitución de Jimena se alza la torre del Homenaje y cerca de ella la iglesia de Santiago, iniciada en el gótico tardío, reforzada en el XVI y restaurada el siglo pasado. Elcastillo de Albanchez domina el pueblo y a sus pies se extienden callejas típicas donde se alza la iglesia de la Asunción, templo de sencillas trazas, edificado en el XVI. En 1539, Francisco de los Cobos adquiere la villa de Torres a la orden de Calatrava. Vandelvira trabaja en las trazas de la iglesia de Santo Domingo, situada sobre un espolón con bellas vistas a la sierra.

El templo está muy modificado, al igual que la Casa Almacén, hoy rehabilitado para funciones sanitarias y culturales. Mancha Real posee en la iglesia de San Juan Evangelista su monumento principal. Vandelvira trabajó en ella, aunque su máximo empuje constructivo se realizó en el siglo XVII. De Mancha Real parte la carretera que sube hasta el paraje de Siete Pilillas, ya en término de Pegalajar, pista de despegue para vuelos sin motor.

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