miércoles, 31 de agosto de 2011

Dharamsala, el pequeño Tíbet


De acuerdo, Dharamsala no es un lugar de peregrinación tradicional y debe hoy su fama a la presencia del Dalai Lama y a algunas rutilantes estrellas de Hollywood, como Richard Gere, Uma Thurman, Gwyneth Paltrow o Goldie Hawn, que pasaron en algún momento por aquí para apoyar la causa tibetana. Pero, siglos antes de Cristo, ya había peregrinos que ascendían penosamente las afiladas sierras boscosas que la rodean para orar en el templo tántrico de Bhagsu Nath, cuyas aguas siguen considerándose milagrosas.

Bhagsu Nath era entonces un templo solitario frente a las imponentes y níveas paredes rocosas de la cordillera Dhauladhar, en pleno Himalaya, donde no había otra señal de vida que los ocasionales campamentos de los Gaddi, una tribu seminómada. Pero, en 1848, el gobernador británico del Punjab, David McLeod, decidió establecer allí una estación de montaña para escapar de las agobiantes temperaturas de la planicie india. Desde entonces, han surgido diversos núcleos de población, que no son ni pueblos ni barrios, sino suburbios de la anodina Daramsala que sestea 10 kilómetros y casi mil metros más abajo, en lo profundo del Valle de Kangra.

La llegada del Dalai Lama y su séquito de exiliados tibetanos a McLeodganj, así se conoce desde entonces el lugar, en 1962, sembró de casas y tiendas las boscosas aristas de las sierras circundantes. Ahora, aquello es un laberinto de calles y estrechas carreteras llenas de baches que bordean el precipicio. Aún queda en pie el viejo templo de Bhagsu Nath, pero la mayoría de los modernos peregrinos que llegan incesantemente aquí en cualquier época del año no son precisamente hindúes que vienen a adorar a Siva, sino conversos occidentales que sueñan con meditar cerca del Dalai Lama. Gracias a él, Daramsala se ha convertido en la capital mundial del budismo tibetano.
Entre antiguas escrituras

La huida del Lama del Tíbet ocupado por China fue un largo viaje a pie de varias semanas a través de descarnados pedregales, primero, para cruzar después los difíciles pasos de montaña que conducen a la India, a más de 4000 metros de altura. Junto a la comitiva de notables que acompañaban al Lama viajaba cuanto pudieron llevarse consigo: antiguas escrituras, valiosos objetos religiosos, reliquias... que hoy pueden admirarse en la Librería y Archivo de Obras Tibetanas de McLeodgaj y también en el Museo Tibetano que se encuentra dentro del Complejo Residencial del Dalai Lama, una especie de Vaticano en miniatura, al que acuden cantidades ingentes de tibetanos y occidentales con la esperanza de verle en persona.

Hasta hace unas décadas, era posible incluso conseguir una entrevista privada con él si se solicitaba con antelación, pero ahora, salvo en el caso de celebridades notables o personalidades de muy alto rango, sólo queda la posibilidad de verle en alguna de las ocasionales audiencias públicas que celebra. Resignados, los devotos llegados desde el otro lado del mundo se conforman con sentirle cerca mientras circunvalan el templo, siempre en el sentido de las agujas del reloj, girando los rodillos de oración hasta completar un kora o se sientan a meditar en cualquier rincón aledaño, puesto que todo el Complejo está considerado territorio sagrado.

El templo, Tsug Lakhang, es el lugar más emblemático, junto a la residencia privada del Dalai Lama, que se encuentra enfrente. Está presidido por un impresionante Buda sentado, escoltado por imágenes de Sakyamuni, el buda terrenal anterior a la iluminación, Padmasambhava, el monje que introdujo el budismo en Tibet, y Avalokitesvara, el bodhisatwa de la compasión. En la explanada que hay junto al templo, asomada a un angosto valle, siempre hay gente deambulando, haciendo yoga, meditando o rezando.
El poder espiritual

Por las tardes suelen tener lugar allí interesantes charlas -a veces acalorados debates- sobre cuestiones filosóficas y teológicas entre los visitantes occidentales y los monjess del vecino lamasterio Namgyal. Los renunciantes dominan la dialéctica budista y tienen respuesta para todo. Predican cuerpo a cuerpo y siempre terminan sumando fáciles victorias sobre unos oponentes entregados de antemano. El Complejo Residencial, un tanto caótico, incluye, además del templo, el Museo Tibetano, donde puede verse en detalle la odisea de ese pueblo desde que fuera invadido por China en 1949, y otras varias dependencias difíciles de enumerar.

A la entrada hay un detector de metales y un par de vigilantes que apenas prestan atención a los bolsos de los visitantes occidentales. A partir de ahí, todo el mundo puede moverse con libertad, excepto en la zona privada del Dalai Lama que está defendida por una verja y tiene vigilancia las veinticuatro horas. La residencia no es nada del otro mundo, aunque está rodeada de una inmensa zona arbolada que se asoma al infinito. Una estrecha carretera bordea todo el Complejo, fuertemente tapiado.

Este apartado rincón en los contrafuertes del Himalaya se ha convertido en uno de los pocos lugares a los que la gente peregrina para adorar a un ser vivo, a un monje sin otro poder que su autoridad moral y espiritual, ya que acaba de renunciar al poder temporal que la constitución tibetana le otorgaba. Esto es algo que puede extrañar a algunos, pero que resulta muy común en la cultura hindú, de la que, no lo olvidemos, brota el budismo. Tal vez convenga reflexionar sobre la razón por la que tantos occidentales buscan hoy en Oriente líderes que les muestren con su ejemplo el camino hacia la paz interior. Para ellos, este pequeño Tíbet encastrado en los riscos del remoto McLeodganj es indudablemente un lugar sagrado y una fuente de inspiración.

Fuente: ocholeguas.com

Bed and breakfast en Times Square

martes, 30 de agosto de 2011

Surf y tortugas en Trinidad y Tobago



Felicidad humilde y positivismo renovador en Grand Riviere, un pequeño pueblo al noreste de la última isla de la cadena de las Antillas. Caribe puro.
No es el típico ecoturismo explotado para urbanitas con cargo de conciencia. Es tan bonito y auténtico que da hasta coraje contarlo, no vaya a ser que el año que viene quieran venir todos y pierda su encanto. Caribe puro, de selva densa, de rastas de convicción, de música en la calle (si se pueden llamar calles a estos caminos mal asfaltados), de cataratas vírgenes, surf, plátanos y de tortugas gigantes. Caribe puro, de felicidad humilde y paisajes que quitan el hipo. El pequeño y tranquilo pueblo de Grand Riviere, en el noroeste de la isla de Trinidad y Tobago, ofrece Caribe puro para levantarse tarde y no hacer nada, al estilo local, o para levantarse pronto y hacerlo todo.

Tras caer el precio del cacao en los años 20, quedó apartado del frenético ritmo de la economía del resto de la isla, para convertirse en un village donde los chicos recorren kilómetros andando para ir al «cole» y dónde se oyen cantos baptistas saliendo de la pequeña iglesia del pueblo. No resurgió hasta los años 90, cuando el auge del ecoturismo atrajo a científicos y curiosos para observar la cría de las baulas, linaje genético de tortugas marinas de 100 millones de años y que se encuentran en peligro de extinción. Es la especie de tortuga que bucea a mayor profundidad. Es la más grande de todas, llegan a pesar 500 kilos. Es impresionante ver cómo pueden poner en una noche tantos huevos y como por las mañanas miles de crías aletean torpemente por la arena, rumbo al mar para comenzar el trayecto que guardan en su memoria genética. Es aún mejor estar en la playa casi solo y verlo a medio metro.

Se llega por carretera, a dos horas (que pueden ser tres según...|todas las cosas que pueden hacer que el viaje se alargue en el Caribe|) de Puerto España, la capital. En Google Maps no se encuentra Grand Riviere, pero si Toco, en la zona de Saint David, y que queda a pocos kilómetros de esta. El camino de curvas marea, pero se cruzan puentes de ríos dulces, como la caña que crece a sus orillas, y de salvajes playas de oleaje atlántico. Playas de surf del bueno, del que no obliga a compartir ola, donde se puede acampar, y donde es fácil coger plátanos y bayas de cacao de las plantaciones cercanas. Playas que muchas veces se ven partidas por un agradable rio. Interminables filas de palmeras altísimas acompañan el camino, y dejan entrever los intensos azules turquesas y cobaltos del mar.

Para estar en sintonía con la gente de la zona es clave no molestar a las tortugas, ni a los niños, y no parecer el turista que sólo hace fotos para las redes sociales de internet; respetar y desconectar es crucial para pasar unas vacaciones renovadoras y positivas en Grand Riviere. «Buen rollo».

Bed and breakfast en Madrid centro

lunes, 29 de agosto de 2011

Lo nunca visto de París


Una guía heterodoxa de París tiene más riesgos que una ortodoxa. Porque entran en juego inclinaciones personales. Y porque los hallazgos, sin pretensiones, de un recorrido alternativo implican relativizar las escalas totémicas de los viajes al uso. Sirvan por tanto estas 10 estaciones -cuatro menos que la cifra canónica del via crucis- para redescubrir la capital francesa a quien ya la conoce o para proteger al neófito de los espacios que las hordas de turistas ocupan como si fueran a desaparecer los monumentos.

1. Empecemos bajo tierra.

Concretamente en la estación de metro Arts-et- Métiers. Corresponde a la línea 11 y parece un espacio imaginado por Julio Verne a título visionario. En realidad, el túnel en metal, las turbinas y las gigantes ruedas industriales las planificó el diseñador belga François Schuiten. Y lo hizo inspirándose en la idea de un submarino. Una vez en la superficie, se recomienda al pasajero darse un paseo por los vestigios templarios del distrito III (1 rue de Saint Claude) y, a título compensatorio, visitar el museo de las muñecas (22 rue Beaubourg).

2. La corona de las coronas.

Ni los parisinos ni los foráneos conocen que la reliquia de la corona de espinas de Cristo se encuentra en la catedral de Notre Dame. Quizá porque antaño estuvo en la Saint-Chapelle o porque las autoridades eclesiásticas parisinas se cuidan de enseñarla a la feligresía. Unicamente puede contemplarse una vez al mes. Exactamente el primer viernes de cada mes entre las 15 y las 16 horas. Se trata de una ceremonia sugestiva, emocionante. Empezando por la teatralidad y la solemnidad con que se desenvuelven los caballeros del Santo Sepulcro.

3. Patrimonio radioactivo.

En el número 11 de la rue Pierre et Marie Curie se encuentra el museo dedicado a ambos científicos. No es una casualidad, sino una redundancia que viene a distinguir el laboratorio donde se descubrió el polonio y el radio. Puede verse exactamente tal como estaba cuando Madame Curie murió en 1958, aunque desde entonces y particularmente en 1992 se han realizado intervenciones preventivas y terapéuticas para descontaminar el 'templo' de la radioactividad.

4. Estómagos fuertes.

El epígrafe no alude a un restaurante especializado en manos de cerdo, sino a la resistencia visceral que exige pasearse entre las salas del Museo Depuytren. Está en el número 15 de la École de Médecine y es famoso entre los investigadores y los militantes de la causa gore porque alojan sus frascos y sus paredes una galería de horrores. Desde fetos cíclopes y corderos con aspecto de lobo, hasta criaturas hermafroditas y desviaciones de la naturaleza con la firma del diablo.

5. Tomemos aire. O tomemos el té.

Mayormente en el Círculo Sueco (Cercle Suedois). Un contrapeso aristocrático, anacrónico y restringido que puede visitarse exclusivamente el último miércoles de cada mes. Está en el número 242 de la rue Rivoli, a la vera del jardín de las Tullerías. Y es conocido por los cuadros que decoran las paredes de terciopelo -Grünewald en primer lugar- y porque entre sus salones y habitaciones se encuentra la que ocupó Alfred Nobel antes de firmar su testamento.

6. En la mesa con Tintoretto.

Los grandes museos parisinos acaparan el patrimonio en exposición, aunque algunas obras maestras pueden contemplarse en templos marginales. Sería el caso de la Iglesia de San Francisco Javier, ubicada en el distrito séptimo y conocida por los expertos del Cinquecento porque la sacristía aloja 'La última cena' de Tintoretto. Para poner más difíciles las cosas, únicamente puede visitarse entre las 9 y las 12 de los domingos, pero hacerlo es un acontecimiento sensorial.

7. Estación apocalíptica.

La Gare de l'Est aloja un secreto en su vientre. Exactamente debajo de las vías 2 y 3. Hablamos del refugio que fue construido en 1939 y ocupado por los nazis en el 41 como centro de operaciones clandestino e indestructible. Casi 70 años después, puede visitarse como si las 70 personas que lo ocupaban acabaran de marcharse. Todavía queda oxígeno en las bombas y funcionan las bicicletas estáticas que se utilizaban para alimentar la electricidad en caso de apagones.

8. Chine, Chine.

El barrio de Chinatown (distrito XIII) crece en todas las direcciones e impresiona por su vitalidad. Sirva como ejemplo el hormiguero de los almacenes Tang y los negocios de apuestas ecuestres, aunque la jornada es suficientemente dilatada como para recogerse en ceremonias espirituales. El garaje de la rue de Disque (número 37) eleva un templo a Buda con la percusión de los tambores y el sonido de los claxon.

9. Irse de...

Los lupanares parisinos fueron clausurados en 1946, aunque algunos pueden visitarse sin pretensiones de consumo. ¿Cómo encontrarlos? Hay que mirar con atención el número de los edificios. Empezando por la calle Saint-Sulpice, donde el 15 y el 36 a gran escala identifican todavía hoy los salones que hicieron famosos madame Betty y madame Alys, respectivamente. Se encuentran a un paso de la Iglesia de Saint-Sulpice. Un espacio para confesarse, releer el Código Da Vinci y reconocer con los ojos la misteriosa línea del Meridiano.

10. Orinar con arte.

Los servicios públicos de la place de La Madelaine convienen visitarse haya o no haya necesidades perentorias. Están reconocidos como monumento histórico, fueron concebidos en 1904 y llaman la atención por la nobleza de las maderas, la delicadeza de las cerámicas y el exotismo de las vidrieras. A cambio de 50 céntimos, el viajero tiene delante un museo funcional del Art Nouveau.

Hotel barato en Venecia centro

viernes, 26 de agosto de 2011

Un viaje al tiempo de los íberos



El Valle del Guadalquivir fue testigo de la gran cultura prerromana que extendió sus dominios entre los siglos VI y I antes de Cristo al sur de la Península Ibérica. Allí, con Jaén como epicentro, se dan cita yacimientos arqueológicos de incalculable valor.

Jaén es dueña del mayor patrimonio íbero del mundo. La gran cultura prerromana que extendió sus dominios hacia el sur de la península entre los siglos VI y I antes de Cristo tuvo en el Valle del Guadalquivir uno de sus principales hogares. Los yacimientos arqueológicos que se extienden a lo largo y ancho de la provincia dan fe de la importancia de uno de los capítulos más relevantes de la historia antigua española. El Viaje al tiempo de los íberos es una iniciativa cultural y turística puesta en marcha en numerosos pueblos y ciudades de la provincia que persigue mostrar una riqueza singular, única, distinta a los argumentos naturales y artísticos que han hecho famosa a Jaén.

Hay más de quinientos sitios inventariados que prueban la existencia de una cultura refinada, comprometida y avanzada que no halló empacho para aceptar los cambios que Roma introdujo en la península. El pueblo íbero representa la primera memoria hispana, el origen de una civilización pacífica y plural que hoy simboliza Andalucía. El viaje comienza al norte de Jaén, en el Parque Natural de Despeñaperros, donde se halla la cueva de los Muñecos, situada a un lado de la carretera que sube hasta Aldeaquemada. En ella se encontraron, además de pinturas rupestres de arte esquemático, decenas de exvotos íberos que hoy se exhiben en las vitrinas arqueológicas del Museo de Jaén.

La grandeza cultural


Más al sur se halla la encantadora ciudad de Castellar, en cuya cueva de la Lobera se hallaron muestras de esa cultura. Pero es en Cástulo, en la gran ciudad íberorromana a ocho kilómetros de Linares, donde se manifiesta la grandeza de esa cultura, en un inabarcable yacimiento en cuyo centro de interpretación se testimonia la importancia de esta urbe en los siglos previos a nuestra era. En Linares, de hecho, abre sus puertas el Museo de Cástulo, uno de los grandes centros arqueológicos que muestra una ilustrativa visión repartida en salas del modo de vida, la sociedad, la cultura y la economía de aquel pueblo.

La cámara sepulcral de Toya, en la localidad de Peal de Becerro, a las puertas del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, ejemplifica la liturgia funeraria de este pueblo y la sofisticación que alcanzó su arquitectura. Pero son los yacimientos de Cerrillo Blanco de Porcuna y El Pajarillo de Huelma los que simbolizan la estrecha vinculación de esta civilización con Jaén. En las campañas arqueológicas realizadas en ambos parajes, el primero en la campiña jienense y el segundo a los pies del Parque Natural de Sierra Mágina, se hallaron dos conjuntos escultóricos de excepcional valor expuestos en las salas nobles del Museo de Jaén.

La figura del Guerrero


El primero está simbolizado por la figura del Guerrero y es el ejemplo más sobresaliente de hasta qué punto la escultura fue una de las grandes artes del pueblo íbero. En ella se expresa la influencia orientaly la división en estamentos y clases en cuya zona alta figuraban los grandes príncipes que ejercían el gobierno sobre vastas zonas del territorio.

Por su lado, el conjunto de El Pajarillo de Huelma ocupa el patio central del museo, situado a un lado del paseo de la Estación de la capital, y representa un santuario funerario cuyas esculturas humanas luchan contra los animales y los elementos. La gran figura de este conjunto es el lobo íbero, otro de los excelsos símbolos de esta civilización. La importancia de la cultura íbera en Jaén es elocuente. De un tiempo a esta parte se construye el futuro Museo Internacional de Arte Íbero en una sede situada en las proximidades al actual museo. En este nuevo centro expositivo se prevé que se exhiba la mayor colección mundial de piezas de esta civilización.

Bed and breakfast economico en Paris

jueves, 25 de agosto de 2011

Los Cabos, baja California



Este rincón de Baja California Sur parece vivir ajeno al devenir del resto del estado mexicano. Por algo fue bendecido por Jacques Cousteau y John Steinbeck. Pero también por George Clooney, Cindy Crawford, Leonardo DiCaprio...

Durante muchos años, México estuvo dividido en 30 estados, un distrito federal y un territorio. Baja California Sur es, desde hace tiempo, un estado más, pero el municipio de Los Cabos parece vivir ajeno a la entidad federativa, circulando a otra velocidad, arrinconado al sur del sur. Las ballenas llegan cada año desde Alaska para cortejar y reproducirse en sus aguas, John Steinbeck hablaba de aire milagroso, de cambio en la percepción del mundo;el querido Jacques Cousteau encontró en el Mar de Cortés el acuario del mundo. Algo tendrá el agua de Los Cabos cuando la bendice gente como George Clooney, Leonardo DiCaprio o Cindy Crawford.

Aunque agua, lo que se dice agua, la del mar. Desde San Diego hasta Cabo San Lucas no encontramos ni un solo río. Así como la mayoría de la gente está pendiente de los huracanes para evitarlos, en Los Cabos les interesa que llegue una o dos veces al año. Con algunos años de 364 días de sol, es necesario recoger el agua de la lluvia para ir utilizándola el resto del año. Dicen que el huracán es predecible, saben de dónde viene y cuando llega se encierran en casa a hablar con la familia hasta que pasa. Particular, como el paisaje desértico que sólo pierde su aridez cuando entra en el mar.

El Arco es el icono de Los Cabos, la marca que han exportado a todo el mundo. La formación de piedra caprichosamente esculpida por el mar divide el océano Pacífico del Mar de Cortés. El aislamiento de la zona del Arco -sólo se llega en barco- y esa sugerente imagen de las olas mimando una larga playa de arena dorada, llamaron la atención de las productoras cinematográficas.

Detrás del arco está Faro Viejo, donde se rodaron parte de los exteriores de la película Troya. Otras que se acercaron a Los Cabos fueron las chicas de Sexo en Nueva York en la primera parte de la película. También detrás del Arco se encuentra la playa del Amor, a la que se accede en taxi acuático desde la marina de Cabo San Lucas. Y como no llueve nunca a gusto de todos, a pocos metros de la playa del Amor se encuentra la playa del Divorcio, con aguas mucho más revueltas para el baño.
Tierra de leyenda

Una conveniente leyenda cuenta que Los Eagles se inspiraron en el hotel California de la localidad de Todos Santos para escribir una canción que es casi un himno generacional. La mítica canción data del año 1976, por lo que no existía la autopista que se menciona al inicio del tema. Todavía hoy, una simple carretera es la que llega a Todos Santos. La hija de Tabasco envió una carta a Don Henley para tratar de aclarar los orígenes de la canción. El cantante de la banda californiana le contestó que no tenía ni idea de dónde se encontraba Todos Santos, que su canción era una metáfora sobre los viajes que proporcionan las drogas.

La primera sensación que tienes cuando pisas San José del Cabo es que es uno de esos lugares para pasar página. Ese tópico de paren-el-mundo-que-me-bajo suele tener paradas en lugares así: un poco de arquitectura colonial, discretas playas en el corredor que llega hasta Cabo San Lucas, unas pinceladas históricas ligadas a Hernán Cortés, sugerente gastronomía y el bendito tequila, que protege de todos los males. Las necesidades aquí se reducen a poco más que una sombra en el porche de una casa de vivos colores, de donde cuelga una hamaca que te llama en susurros mientras te sirves un tequila reposado. A la sombra de la calma que se respira, ha crecido un interesante circuito de galerías de arte, como la del peculiar Frank Arnold que le puso a su perro Picasso.

Lo de dejarlo todo y cambiar de vida, lejos del tópico recurrente fue una realidad para Alfredo Ruiz y Lourdes Campos, que llegaron desde Tijuana para quedarse en un rincón de tierra camino de Todos Santos y abrir Art & Beer, una pequeña cabaña donde sirven cócteles al ritmo del blues y el jazz.

Si San José del Cabo y Todos Santos representan la calma, Cabo San Lucas es justo lo contrario, uno de esos lugares nacidos para el ocio. Allí el ritmo lo ponen las galerías comerciales de lujo, los restaurantes, la marina desde la que parten barcos para ver el atardecer, algunos de ellos participantes en anteriores ediciones de la Copa América; las actividades de nado con delfines, el avistamiento de ballenas o la pesca de los codiciados marlines.

Pensiones en Paris centro

miércoles, 24 de agosto de 2011

El Palacio de Benjamín en Écija


También llamada la ciudad de las torres, ya que su horizonte está perfilado por hasta once esbeltas torres de iglesias, os quiero llevar en ella hasta elPalacio de Benamejí, posiblemente uno de los edificios más hermosos de esta ciudad monumental. Si reserváis vuestros vuelos baratos a Sevilla y venís hasta Écija, os daréis cuenta de ello.

Conocido también como Palacio de los Condes de Valverde, podemos estar ante uno de los edificios civiles barrocos más interesantes de toda Andalucía. Por algo está considerado Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural. Fue construido en el siglo XVIII, dicen los expertos que lo mejor se concentra en su fachada y en algunos detalles del interior. En ambos extremos del conjunto también podemos descubrir dos esbeltas torres miradores.

Si accedemos al interior nos encontramos en primer lugar con un patio central, con doble galería de arcos con columnas de mármol y una hermosa fuente barroca en el centro. Desde allí se divisa perfectamente la magnífica escalera principal, otro de los grandes elementos del conjunto.

Hoy este edificio alberga el Museo Histórico Municipal de Écija, lo que facilita mucho la visita al interior del palacio. Ya que estáis podéis hacer una visita a la exposición, así como a los carruajes antiguos que pueden verse en las caballerizas.

Bed and breakfast en Mestre centro

martes, 23 de agosto de 2011

A golpe de adrenalina en el Mar Rojo



En un entorno natural único, los adeptos al deporte encuentran en Egipto una extensa lista de actividades náuticas y de aventura. Carreras en jeeps por la playa, 'snorkel', buceo con delfines, 'windsurf'...

Dueño del legado de una civilización emblemática, Egipto tiene el privilegio de poder ofrecer a sus visitantes no sólo historia a raudales sino un gran número de actividades deportivas en un entorno natural que anima incluso a los más perezosos a dejar la tumbona a un lado. Y es que el entorno del Mar Rojo es perfecto para practicar todo tipo de deportes náuticos y de aventura, aunque sea por primera vez. Desde carreras de jeeps por la playa asnorkel, buceo con delfines... Tres enclaves personifican el Egipto más deportivo.

Taba

Taba es uno de los destinos vacacionales por excelencia de la península del Sinaí, a 450 kilómetros de El Cairo. Dentro de estas coordenadas, el enclave ofrece un oasis de vegetación verde bañado por aguas turquesas. Sus playas son el lugar idóneo paradisfrutar de la naturaleza y el deporte de aventura. El principal atractivo de Taba es el buceo y el snorkel, actividades que organizan todos los hoteles, pero también disponen de otras acuáticas como la vela y vuelos en parasailing. Además, quienes busquen hoteles de primera clase, los encontrarán sin problemas. Por ejemplo, el Taba Heights tiene a disposición de los visitantes la Cueva de Sal, en la que uno se puede purificar y encontrarequilibrio y bienestar en uno de los ambientes más puros jamás imaginados. Este espacio es único en el mundo, con sal procedente del Mar Muerto y del Oasis de Siwa.

Dahab

Ubicada al norte de Sharm-el-Sheikh y en la frontera con el Mar Rojo, Dabah cuenta con numerosos hoteles, restaurantes y actividades para el gusto de todos. Aunque es el destino ideal para pasar unas vacaciones relajadas, lo cierto es que Dahab brinda una buena oportunidad para iniciarse en alguna actividad acuática. El entorno que rodea los complejos hoteleros, de extensas playas y aguas plagadas de peces coloridos, permite gozar de un ambiente deportivo, con el windsurf y el kitesurf como bandera.

El Blue Hole de Dahab es conocido entre los buceadores que buscan aventura por la originalidad de su piscina natural de contrastes azules. Además de deportes acuáticos, se pueden realizar rutas en camello hasta las proximidades de un oasis, incluyendo una noche en el Parque Nacional de Ras Mohammadpara realizar un safari en jeep, hacer escalada o disfrutar de una relajante sesión de yoga a orillas del mar. La variedad de mariscos y pescados es espectacular, por lo que la mayoría de los restaurantes permiten elegir la manera de cocinar los platos.

Nuweiba

En Nuweiba encontrará esas características playas de arena blanca, aguas cristalinas y un clima agradable durante todo el año típicas de cualquier postal de ensueño. Aquí se dan cita modernos hoteles-balneario como el Swisscare o el Hilton, pero también se puede vivir una auténtica experiencia egipcia alojándose en una de las chozas del pueblo y disfrutando del turismo ecológico en el complejo Basata, repleto de casas de hierba al borde de la playa y a un paso del desierto. El buceo es el principal atractivo de la zona, contando con uno de los arrecifes de coral más espectaculares del país. Paseos en camello por la ciudad, por la playa y por el desierto son otras de las actividades disponibles. La visita al Castillo Zaman es obligada para pedir un cóctel en su piscina con vistas.

Albergue en Nueva York centro

viernes, 19 de agosto de 2011

Romerias de San Andrés



En verano prácticamente todos los días hay una romería donde ir en algún punto de Galicia, pero pocas son comparables a las que se celebran en San Andrés de Teixido del 16 de Agosto al 9 de Septiembre


Se encuentra en el norte de la provincia de A Coruña, a unos doce kilómetros de Cedeira, en la ladera occidental de la sierra de A Capelada. El camino arranca desde el mismo centro de esta población marinera y remonta el curso del Condomiñas por su orilla izquierda. A los dos kilómetros, en Cruz de Nogueira, hay que desviarse hacia la derecha. Después de algunas pendientes se alcanza el mirador de Os Cadrís, también llamado del Padre Sarmiento por las ponderaciones que el sabio benedictino hizo de este espectacular balcón sobre la costa. Más adelante hay un monumento dedicado a Leslie Howard, uno de los protagonistas deLo que el Viento se llevó. Pocos lo saben, pero fue precisamente allí donde murió después de que el avión militar en el que retornaba al Reino Unido tras pasar dos meses en España y Portugal fuese derribado por la aviación alemana el 1 de junio de 1943.

A unos metros de allí, una sepenteante carretera baja precipitadamente hacia el santuario de Teixido, construido en el fondo de un valle a unos 140 metros sobre el nivel del mar. No suele haber sitio donde aparcar, por lo que es recomendable dejar el coche un poco antes y hacer el último trecho a pie como manda la tradición. A lo largo de los siglos, campesinos y marineros de toda Galicia han ido en peregrinación a esta ermita dedicada al Apóstol San Andrés. Sobre ella pesa una creencia popular: las almas de los que no fueron a la romería de vivos se reencarnan en el cuerpo de un lagarto, sapo o culebra. Por ello, se ven obligados a hacerla. «A San Andrés de Teixido vai de morto quen non foi de vivo».

Después de cumplir las promesas en el santuario con la música de fondo de las bandas de gaitas que se acercan esos días al santuario, es preciso bajar a la Fonte do Santo, a la cual se le consulta sobre si San Andrés concederá o no el favor solicitado. También existen otros ritos, como el de bajar más allá de la fuente, cerca de la orilla del mar, y buscar la Herba Namoradeira para volver a San Andrés con el ramo. Los romeros acostumbran a colgar de él los sanandreses, pequeñas figuras de miga de pan, endurecidas al horno y fermentadas. Las figuras representan símbolos que tuvieron mucho que ver con la llegada del apóstol a Teixido. Asimismo, en la ermita, un rincón rebosa de figuras de cera que representan manos, pies, cabezas, cuerpos enteros, cerdos, vacas... La ofrenda en cera testimonia la intercesión milagrosa del apóstol en la curación.

Comer de lujo


Si no se lleva merienda propia hay algún restaurante en el entorno donde saborear algún plato típico de la zona. También, siempre se puede volver a Cedeira, donde el pescado fresco y el marisco es excelente. Puede que en algún momento del viaje se encuentren con un equipo de rodaje por esta zona de las rías altas gallegas. Es el deTodo es silencio, la nueva película de José Luis Cuerda basada en una novela de Manuel Rivas.

Por otra parte, quien se quede con ganas de más romerías, un poco más al norte, en Viviero, se celebra también a finales de agosto la Romería do Naseiro o Do Buen comer. Y ya en septiembre hay dos citas imprescindibles en el calendario esotérico religioso gallego. La primera, del domingo siguiente al 8 de septiembre, en Muxia, donde se celebra la Romería da Nosa Senhora da Barca entre piedras que se mueven cargadas de leyendas. Y el tercer domingo del mes en A Pobra do Caramiñal, donde tiene lugar la Festa das Mortaxas dentro de las celebraciones del Nazareno donde los peregrinos van acompañados de sus ataúdes. O incluso dentro de ellos.

Fuente: ocholeguas.com

Apartamento en Manhattan centro

jueves, 18 de agosto de 2011

Jiva, la joya del Turkestán



En el delta del río Amu Daria y junto a uno de los escenarios más apocalípticos provocados por el hombre, esta ciudad amurallada es el mejor ejemplo de la refinada arquitectura musulmana en Asia Central.



Viajo por una carretera de asfalto paralela al río Amu Daria -una de las antiguas rutas por la que fluía el comercio entre Europa y China- atravesando campos de algodón y tratando de digerir lo que voy dejando atrás: el mar de Aral, el mayor desastre medioambiental provocado por el hombre en toda su Historia. Estoy abandonando una de las regiones más degradadas y espeluznantes de nuestro planeta, rodeado de miseria, suciedad, barcos oxidados en mitad del desierto, pueblos abandonados, chatarra, mujeres anémicas, niños desnutridos y con malformaciones, niveles cancerígenos disparados, jóvenes borrachos y agresivos...

Sólo deseo salir de aquí cuanto antes y sumergirme en lo que aún perdura del esplendor de tiempos pasados, cuando la Ruta de la Seda convirtió este remoto lugar de Asia Central en un centro de sabiduría, de espléndidos artesanos y de una arquitectura refinada y fabulosa bajo el reinado del gran Tamerlán. Mi siguiente destino es la ciudad de Jiva, que junto con Bujara y Samarkanda, componen las tres joyas arquitectónicas de Uzbekistán. El mejor ejemplo de la arquitectura musulmana de Asia Central.

El último oasis


Dice la leyenda que el antiguo oasis de Jiva se levanta en el lugar en el que Sem, hijo del patriarca bíblico Noé, cavó los pozos de agua Keivah. Estudios arqueológicos demuestran que la ciudad existía en el siglo VI, pero no hay testimonio escrito de ella hasta el siglo X, cuando los geógrafos árabes la describen como una pequeña ciudad situada al borde del desierto. Era el último oasis que encontraban las caravanas de comerciantes de la Ruta de la Seda en su viaje a la antigua Persia, antes de atravesar el gran desierto del Turkestán. Entre sus murallas de barro de 12 metros de altura, las caravanas encontraban cobijo y protección de los bandidos, comerciaban y se avituallaban antes de afrontar el desierto.

Jiva llegó a tener el mercado de esclavos más grande de Asia Central y 16 escuelas coránicas. En 1990 fue declarada por la UnescoPatrimonio de la Humanidad. Las huellas de las caravanas se borraron hace tiempo, pero Jiva conserva aún la imagen evocadora de las mil y una noches, de la soledad del desierto y del sonido del Islam. La ciudad está dividida en dos partes: Dishan Qala, que se extiende alrededor de las murallas, eItchan Qala, que encierra en intramuros todo el encanto de las antiguas ciudades árabes. Por el color de los azulejos, Samarkanda es la ciudad azul, Bujara, la ciudad marrón y Jiva, la menor de las joyas uzbekas, la ciudad turquesa.

Itchan Qala es un auténtico museo repleto de palacios, escuelas coránicas y mezquitas, en la que se han preservado la cultura y las costumbres de sus habitantes, que debieron permanecer ocultas hasta finales del siglo XX. La luz sesgada del atardecer tiñe los muros de un ocre intenso que se refleja en los azulejos turquesa de las cúpulas de las mezquitas. Es el momento en el que la magia se apodera de Jiva y se convierte en un escenario repleto de encanto. Paseando por sus callejuelas desiertas, trato de comprender cómo es posible que el ser humano sea capaz de crear esta maravilla y un puñado de kilómetros hacia el oeste, un escenario tan apocalíptico como el mar de Aral.

Fuente: ocholeguas.com

Apartamento en Praga centro

lunes, 15 de agosto de 2011

Una puerta marítima a África


Las calles de Mombasa y su peculiar casco histórico son fiel reflejo de su ajetreado pasado, en el que se entremezclan árabes, portugueses, británicos e hindúes. Por eso en la zona más antigua de la ciudad el turista se encontrará con las estrechas callejuelas habituales de la cultura árabe y puertas de madera tallada de forma artesanal -cuyas sofisticadas formas son el santo y seña de la cultura swahili-, salpicadas de amplias terrazas de estilo inglés y una gran profusión de mezquitas.

La población de Mombasa está formada fundamentalmente por africanos, pero la proporción de árabes e hindúes es muy superior a la existente en el resto de Kenia. Del mismo modo, la importancia de la religión cristiana, claramente mayoritaria en el resto del país, es prácticamente insignificante en esta ciudad, donde el 90% de los habitantes profesa la religión de Mahoma.

Un paseo en dhow


Aunque es una isla, a Mombasa se llega por tierra -gracias al puente de unos tres kilómetros que la une con el continente- y el tráfico en el centro es igual o más aterrador que el de Nairobi. Para olvidarse de atascos, bocinas e improperios entre conductores, lo más recomendable es acercarse a la costa y disfrutar del placer de un paseo en dhow, unas pequeñas embarcaciones que todavía recorren el litoral africano con la fuerza del viento como único motor y que le harán retroceder en el tiempo a aquel período en el que los árabes cruzaban el Índico para vender en sus países las cotizadas especias africanas.

Conocedores del éxito que estas sufridas barcas tienen entre los turistas occidentales, los marineros autóctonos no dudarán en presentarse como «capitanes» para ofrecer un paseo en dhow por la costa keniana a cambio de unos pocos chelines. Es una opción segura, pero los menos aventureros tienen la posibilidad de contratar por algo más de dinero un crucero en un lujoso dhowpara contemplar el puerto de Mombasa y el Fuerte Jesús bajo la luz de la luna, en una travesía amenizada por una suculenta cena.

Origen árabe


Fundada por comerciantes árabes a comienzos del siglo XII, Mombasa fue desde sus orígenes el puerto más importante del Este de África, un estatus que todavía conserva, ya que sus muelles no sólo abastecen a la propia Kenia, sino también a países vecinos como Uganda, Ruanda, Burundi y Congo.

A comienzos del siglo XVI, el Imperio Portugués decidió poner fin al monopolio árabe sobre el comercio marítimo del Índico, lo que dio lugar a enconadas batallas, así como al cambio de manos de la ciudad en numerosas ocasiones. Un siglo costó a los portugueses hacerse definitivamente con Mombasa, lo que lograron en 1633, justo cuando su hegemonía en tierras africanas comenzaba a declinar.

La decadencia lusa en África animó al sultanato de Omán, la nueva potencia naval de la época, a retomar el control de la ciudad, poniendo en marcha un asedio que terminó dando sus frutos en 1729, tras la invasión del puerto por parte de una flota árabe y el levantamiento general de la población africana, que no dudó en asesinar a los colonos portugueses.

De todas las batallas fue testigo privilegiado el Fuerte Jesús, una gigantesca edificación iniciada por los portugueses en 1593 y ejecutada por el italiano João Batista Cairato, un arquitecto que ya había colaborado con el Imperio luso en la construcción de múltiples edificaciones en Goa.

Puzzle imperial


Hoy convertido en museo, se puede pasear por el fuerte, admirar los cañones que durante siglos defendieron a sus moradores y contemplar el paisaje mientras se disfruta de un zumo de lima recién exprimido. Contemplando el lugar se comprende por qué el fuerte terminó convirtiéndose en una suerte de pequeña ciudad habitada únicamente por portugueses, quienes rara vez salían de sus murallas, sabedores de que no gozaban del beneplácito de la sufrida población autóctona.

Cuando finalmente los árabes hicieron suya la fortaleza, otorgaron al Fuerte Jesús igual o mayor importancia que sus predecesores y sus huellas persisten todavía en la parte oeste de la construcción, donde destacan el salón de audiencias omaní y el Pasaje de los Arcos -un pasadizo tallado a través del coral que daba acceso a la parte exterior de la fortaleza-.

A pesar de que Kenya pasó a formar parte del gigantesco puzzle imperial británico en 1895, la bandera omaní continuó ondeando en Mombasa gracias a los acuerdos establecidos entre el sultán y las autoridades británicas, que mantuvieron para la ciudad el estatus de protectorado.

Pero la llegada de los ingleses cambiaría para siempre el destino de la ciudad debido a dos hechos transcendentales: la construcción del ferrocarril, que terminó por unir Mombasa con Uganda en 1901 -y para cuya construcción se precisó de una importante cantidad de mano de obra barata procedente de India-; y la supresión de la esclavitud, que puso fin al habitual mercadeo de personas en el puerto.
Playas de los alrededores

Quienes deseen acompañar su visita a la ciudad con períodos de descanso en arenas blanquecinas bañadas por el mar tendrán la posibilidad de visitar el paradisíaco litoral que se extiende a norte y sur de Mombasa.

Para moverse por la zona, no le será difícil tomar un taxi, contratar el trayecto con alguna compañía especializada o alquilar un coche, algo que puede hacerse en las principales avenidas de Mombasa, especialmente en la céntrica Moi Avenue, fácilmente reconocible porque en ella se encuentra el Arco de los Colmillos, dos enormes colmillos de elefante construidos en metal e instalados en 1952. La otra opción es utilizar el transporte público keniano por antonomasia, los matatus, unas furgonetas en las que se puede viajar a un precio muy reducido y que son toda una experiencia en sí mismas.

Es importante señalar que las playas de los alrededores destacan por su abundancia en arrecifes de coral, lo que impide la llegada de las corrientes y hace que nadar en sus aguas -especialmente en las situadas al sur de la ciudad- puede asemejarse a bañarse en una enorme olla de caldo gallego. A cambio, uno de sus principales alicientes es la abundante fauna marina, lo que hace que muchos visitantes opten por visitar sus diferentes parques y contratar cursos de buceo, algo que puede realizarse cómodamente y a un precio muy asequible.

Asimismo, hay quienes se acercan hasta la zona para disfrutar de la pesca en alta mar, razón por la que múltiples compañías organizan excursiones que permiten al visitante obtener diferentes especies que van del pez espada al tiburón.

Las ruinas de Gedi

Si el visitante prefiere poner rumbo hacia el norte de Mombasa, las ruinas de Gedi, a unos 100 kilómetros de distancia, son una cita obligada en su itinerario.

Esta ciudad árabe-swahili se encuentra situada muy cerca de la carretera que une Mombasa con Malindi y su origen data del siglo XIII, pero fue abandonada unos 400 años después para terminar sepultada bajo la selva africana. Es por ello que el yacimiento está rodeado por una frondosa vegetación y las copas de los árboles están pobladas de monos que acompañarán al viajero durante toda su visita.

Un paseo por este lugar ayudará a comprender en profundidad la forma de vida swahili, cuya cultura es, más allá de los safaris, la principal esencia del heterogéneo pueblo keniano.

Fuente: ocholeguas.com

Apartamento en Florencia centro

jueves, 11 de agosto de 2011

Todos los sabores de Jaén



Jaén es la mayor productora de aceite de oliva del mundo. Su nombre está íntimamente unido al zumo de aceituna, al ingrediente inseparable de la dieta mediterránea. Más de sesenta millones de olivos tapizan su territorio.

No es solo el valor de este alimento, su economía y su sociedad. El olivar jiennense es además el mayor bosque humanizado de España, un ejército de árboles pacíficos, perfectamente alineados en la tierra roturada que enaltece y simboliza la cultura sureña. Con aceite de oliva virgen extra, el de mayor calidad, se aderezan ensaladas y sopas frías, se fríen pescados, se guisan carnes y se elaboran confituras, dulces y golosinas.

El recetario gastronómico jiennense, uno de los más ricos de la extensa geografía andaluza, utiliza el aceite de oliva como un ingrediente innegociable. La variedad picual, la más extendida de cuantas se producen en la provincia, es el elemento integrador de una cocina variada, saludable y natural expresada en infinidad de platos de verduras, pescados como el bacalao o la trucha que coletea en los grandes parques naturales de la provincia, carnes de corral y caza, potajes y pucheros para días de invierno, guisos de harina serranos, desayunos molineros, meriendas con frutas de sartén y ese delicioso pecado venial que consiste en el tapeo, alterne de bar de bar en busca de pequeñas miniaturas gastronómicas, siempre gratuitas, que acompañan la bebida.

Jaén es un territorio grande y su extensión tiene un reflejo directo en sus cocinas. Todo buen viaje por su gastronomía ha de comenzar en La Carolina donde se elabora el mejor paté de perdiz de España. De hecho, fue un invento salido de aquí. Próximo a ella está Guarromán donde se elaboran los famosos alemanes, hojaldres con bizcocho y crema pastelera que constituyen uno de los más pecaminosos placeres para los más golosos.

Tapeo, reclamo turístico

Linares, la segunda ciudad más habitada de la provincia, ha convertido el tapeo en un reclamo turístico. Sus bares y restaurantes parecen competir entre ellos por buscar la tapa más original y sabrosa. En Úbeda y Baeza, en las dos ciudades Patrimonio de la Humanidad, abren sus puertas algunos de los mejores restaurantes de la provincia. Cocido mareado, alcachofas rellenas, patatas a lo pobre con lomo de orza y cabrito al horno son platos contundentes y sabrosos.

Las carnes de monte y caza abundan guisadas en los pueblos que besan los cuatro parques naturales de la provincia. Perdiz, gamo, corzo, ciervo o jabalí son carnes que se guisan con mimo y se perfuman con hierbas aromáticas de la sierra. En los montes de Segura, en la zona norte del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, los platos de ajo y harina apelan al carácter rural de esta tierra esquinada y montañosa.

Junto a las célebres migas, a las setas de temporada y a las truchas de río, la Sierra de Segura ha escrito importantes páginas a la historia de la gastronomía provincial con los célebres ajos que no son en modo alguno los dientes del popular aliño sino guisos donde se ocultan majados o triturados y que reciben sugerentes nombres como ajoharina, ajiche, ajoatao, ajomulero, ajopringue...
Jaén capital

En Jaén capital la carta de los restaurantes ofrece flamenquines, que son rollos de carne rellena, empanados y fritos en abundante, limpio y caliente aceite de oliva. El aceite vuelve a estar presente en la famosa pipirrana, una ensalada de verduras servida en un cuenco de madera, o en las espinacas esparragadas, cocinadas con un majado de pimientos secos, picatostes de pan y ajos fritos.

No faltan además vinos en Alcalá la Real, Bailén, Lopera y Torreperogil, ni dulces conventuales para chuparse los dedos en los grandes pueblos y ciudades, ni frutas como las sabrosas cerezas de Castillo de Locubín y Torres. Pero lo que más abunda en Jaén es el aceite de oliva virgen extra, la quintaesencia de la cocina provincial.

Pensiones en Santiago

miércoles, 10 de agosto de 2011

Para costas, los colores


Dorada, Azul, Ámbar, Verde... Desmontamos el tópico del «agua translúcida» y «mar de azules infinitos» con estas costas que desafían a las leyes de la naturaleza para ofrecer playas y entornos nada típicos. De la mano de Expedia.es, recorremos estas siete costas en busca de los colores del verano.

1.Costa Esmeralda
En la cornisa septentrional de la isla italiana de Cerdeñase descubre este litoral de granito rosa que se pierde en el horizonte. Playas de arena blanca, pinceladas rojizas, agua de color azul verdoso intenso que hace honor a su nombre. Es el lugar de reunión de la jet set, y no es de extrañar, pues abunda el lujo y la excelencia. En esta costa podremos encontrar, además de una bellisima naturaleza, Historia, tradiciones vivas, artes populares y una gastronomía exquisita. Oferta: Vuelo i/v Madrid o Barcelona a Olbia más 5 noches de hotel cuatro estrellas en Porto Cervo desde, 686 euros por persona.

2.Costa Turquesa
Al sur de Turquía, esta zona montañosa entre Oriente y Occidente descubre la imagen más pura de este litoral: largas lenguas de arena y aguas turquesas formando un espectáculo de magníficas playas como las de Patara o Kabak. Sin embargo, el tesoro más valorado es la playa de Iztuzu. Sus 12 kilómetros acaparan todos los superlativos y la convierten en la preferida por los viajeros y también por las tortugas bobas, autóctonas del lugar. Dos de las siete maravillas del mundo antiguo, las ruinas del Mausoleo de Mausolo en Halicarnaso y los restos del Templo de Artemisa en Éfeso, se encuentran aquí.Oferta: Vuelo i/v desde Madrid o Barcelona a Dalaman más 5 noches de hotel tres estrellas, desde 850 eurospor persona.

3.Costa Ámbar
Situada en la República Dominicana, conjuga todos los atractivos de un destino de sol y playa, pues sus arenales vírgenes se extienden a lo largo de más de 125 kilómetros. Esta costa, ubicada entre las localidades de Cofresi y Cabarete, debe su nombre a los yacimientos de ámbar que se encuentran en los alrededores de Puerto Plata, la ciudad más grande y también cuna de la marca de ron más famosa. Oferta: Vuelo i/v desde Madrid o Barcelona a Santo Domingo más 7 noches de hotel cuatro estrellas en régimen todo incluido, desde 1.306 euros por persona.

4.Costa Verde
Apodada así por el abundante verdor a lo largo de sus más de 200 kilómetros, la costa asturiana ofrece todo lo que al viajero se le pueda antojar: acantilados, calas, playas en espacios naturales, paisajes montañosos, pueblos pesqueros, ríos de agua fría y una rica gastronomía con la sidra como tesoro. Desde Castropol hasta Ribadedeva, la Costa Verde es el lugar ideal para disfrutar de lo rural y lo urbano, de la cultura y la naturaleza. Oferta: Vuelo i/v desde Madrid o Barcelona a Gijón y 5 noches de alojamiento en hotel cuatro estrellas, desde 300 euros por persona.

5.Costa Azul
En cualquiera de sus dos nomenclaturas, Côte d'Azur o Riviera francesa, la costa de la Provenza rebosaglamour. Sus puertos deportivos, restaurantes de alta cocina y sus playas mediterráneas atraen a la realeza, al mundo del cine y a la elite que se desplaza a ciudades como Saint Tropez, Mónaco, Niza y Cannes. Contemplar las múltiples tiendas de lujo que abundan en el famoso bulevar de la Croisette de Cannes no tiene desperdicio. Para disfrutar de un estilo puramente mediterráneo, de pueblos pintorescos y atardeceres románticos, la Costa Azul es sin duda un destino perfecto.Oferta: Vuelo i/v desde Madrid o Barcelona a Niza y 5 noches de hotel cuatro estrellas, desde 569 euros por persona.

6.Costa Blanca
Situado en Alicante, este frente costero sobre el Mediterráneo se extiende desde la ciudad de Dénia, en el norte, hasta Pilar de la Horadada, en el sur. En este recorrido se hallan agradables caprichos de la naturaleza, desde acantilados protegiendo las tranquilas calas hasta extensas playas de grava. Poder disfrutar al máximo de cada uno de sus rincones, desde la pequeña Cala Pinets o la poca concurrida Cala de Cap Blanc, hasta las playas de Postiguet, San Juan y la de los Saladares-Urbanova, es un privilegio. Oferta: Vuelo i/v desde Madrid o Barcelona a Alicante más 5 noches de hotel cuatro estrellas en Dénia, desde 325 euros por persona.

7.Costa Dorada
Desde las playas de Salou y Cambrils o las urbanas de Tarragona, hasta las dunas vírgenes de Creixell y lasplayas de Cunit y Calafell. Así es la Costa Dorada catalana, que no olvida regalar al visitante un repertorio de ruinas romanas y pequeños pueblos de cuento, además de contar con uno de los mejores puertos pesqueros de toda la costa, Sant Carles de la Ràpita.Disfrutar de la oferta artística y cultural de Tarragona, de las playas de Llevant, Ponent y Coma Ruga y del Monasterio de Santes Creus no tiene desperdicio. Oferta: Vuelo i/v desde Madrid a Barcelona y 5 noches de hotel cuatro estrellas en Tarragona, desde274 euros por persona.

Fuente: ocholeguas.com


Hotel en Berlin centro

martes, 9 de agosto de 2011

Edimburgo en agosto


Desde el 3 de agosto al 4 de septiembre la capital de Escocia se convierte en una gran fiesta, un inmenso escenario con media docena de festivales simultáneos que seducen pero también abruman al visitante.

Para que no te pierdas lo mejor, proponemos ocho planes imprescindibles que van más allá del popular espectáculo del Royal Edinburgh Military Tattoo, que cada noche pone a desfilar a miles de soldados escoceses al son de las gaitas, en el patio de Castillo.

1. Rendir pleitesía al Rey

Entre todos los festivales, el más prestigioso sigue siendo elInternacional (1948). Este año dedica gran parte de su programación a la cultura asiática, ya sea con nueva versión teatral de las Mil y una Noches, o la última producción del Pabellón de la Peonías del Ballet Nacional de China. También estarán presentesMyung Whun Chung que ya a los siete años era pianista de la Filarmónica de Seúl, el veterano Ravi Shankar o el guitarrista Xuefei Yang. Completa la programación un ciclo dedicado al compositor Philip Glass.

2. Tu propio Camino Sagrado

Es muy recomendable seguir alguna de la media docena de sendas que recorren las siete colinas y sus correspondientes valles que configuran el espacio urbano de Edimburgo. La clásica es la que culmina en laSilla de Arturo, en lo alto de un antiguo cráter volcánico hoy convertido en Parque Real desde donde se domina la ciudad y su entorno marino. También se puede subir hasta Calton Hill, donde a principios del siglo XIX se creó una nueva Acrópolis dedicada a Nelson y Wellington, vencedores de Napoleón. La más original es la que recorre el curso del río Leith, donde el artista Antony Gormley ha colocado una serie de estatuas de superhombres que aparecen cuando menos se les espera, incluida una última en el mar del Norte.

3. Ilustrarse en el Festival del Libro

Ha sido uno de los últimos en unirse a la fiesta pero ya se ha convertido en un clásico por su mezcla de conciertos, delicias gastronómicas y feria para arropar a los centenares de escritores llegados de todo el mundo. Este año hay muchos poetas, cineastas, ilustradores, hombres y mujeres de teatro, arquitectos y personajes que nos relatan su vida, como Ingrid Betancourt. También hay mucho escritor de novela policiaca, comenzando por Ian Rankin,Joe Nesbo y Mark Billingham, que sigue explorando Londres con su inspector favorito. Todo ello en Charlotte Square, la obra maestra de Robert Adam.

4. Perderse en el Fringe

Hace años que superó todos los records. El programa oficialparece una guía de teléfonos, superando las cuatrocientas páginas. Las obras de teatrose cuentan por centenares y los humoristas casi por miles. AlFringe no hay que buscarlo. Está en todas partes. Estalocura colectiva tan pronto puede presentar espectáculos tradicionales con actores de la talla de Simon Callow o Art Malik. Cada plaza, cada jardín, cada rincón de la ciudad ha sido tomado por alguna compañía de teatro o de danza. La calidad no es siempre excelente pero el ambiente de fiesta está asegurado.

5. Probar las 'Hours' y las 'Afterhours'

Es infinita la calidad y cantidad de pubs donde escoger esa primera cerveza o dram de whisky. Si es la primera vez que viene a Escocia es importante conocer algunos de los históricos como The Canny Man's (237, Morningside Road), donde el propietario tiene fama de antipático pero las bebidas y tentempiés son imbatibles. The Penny Black (17, West Register Street) es para noctámbulos. Y si os gusta beber escuchando música en directo, nada mejor que The Royal Oak (1, Infirmary Street). En el capítulo de clubs no hay que perderse Cabaret Voltaire (36, Blair Street), con sus tres ambientes distintos. Y entre las discotecas, Bongo Club (37, Holyrood Road) nunca deja a nadie tirado.

6. Conocer la nueva estrella Michelin

Edimburgo ya tiene cinco restaurantes con estrella Michelin. El último en unirse a esta privilegiada lista es el restaurante dirigido por Paul Kitching, 21212, que está revolucionando la cocina escocesa. Quien quiera seguir disfrutando tras la cena del extraordinario ambiente que ha creado en Royal Terrace, puede quedarse en una de las habitaciones que alquila en la parte superior, con vistas a Calton Hill. Entre los otros cuatro restaurantes vale la pena probar la cocina de Martin Wishart, el más veterano, la de Tony Borthwick, que sigue trabajando en su modesto restaurante del puerto en Leith. Si el presupuesto no llega para estos altos vuelos gastronómicos, puede probar en el vegetarianoDavid Bann (56-58 Mary's Street) o en Pink Olive (55-57 West Nicholson Street), con menús por 7,97 libras.

7. Tony Cragg, David Mach y la Reina

Cuando se piensa en el Festival de Edimburgo rara vez se relaciona con artes plásticas pero hay un festival que engloba las principales exposiciones. Este año la más popular va a ser sin duda la dedicada a la imagen de la reina Isabel II en la National Gallery of Scotland, incluyendo los muchos retratos que le han hecho. En laScottish National Gallery of Modern Art le han preparado una retrospectiva a Tony Cragg. En el Edinburgh Arts Centre, otro malabarista visual: David Mach. También vale la pena acercarse alRoyal Scottish Museum, que acaba de reabrir sus puertas tras una larga y costosa remodelación.

8. Escoger la playa
¿Por qué no darse un chapuzón en alguna de las playas de los alrededores de Edimburgo? La más popular, cercana (diez minutos en el autobús 26) y con el agua más templada es la dePortobello. En verano hay además música, actuaciones y muchos lugares donde comer o beber una pinta de cerveza. Si prefieres algo más salvaje, hay que dirigirse a la reserva natural de Aberlady. Inmensas dunas y riachuelos donde habitan todo tipo de aves. Otra opción algo más allá es Gullane. A unos quince kilómetros de la capital este pueblo cuenta con una docena de campos de golf en su entorno y una preciosa playa de arena dorada.

Fuente: ocholeguas.com

Guest House en Berlin centro

lunes, 8 de agosto de 2011

Una mansión de altura


Es, en palabras de su arquitecto, “una carta de amor a la ciudad de Nueva York”. Se levanta en el número ocho de la calle Spruce y con 76 plantas es por ahora el edificio que domina elskyline del bajo Manhattan (la nueva torre del world Trade Center está a punto de sobrepasarlo). Un rápido vistazo basta para adivinar la mano detrás de su diseño. Es un edificio 100% Frank Gehry. Metálico, ondulante... “he diseñado el edificio en el que me gusatría vivir si fuera neoyorkino”, concluye.

Es también la torre residencial más alta de Nueva York aunque hasta esta pasada semana sus inquilinos sólo podían presumir de llegar hasta la planta 40. En venta o alquiler, apartamentos de una habitación o estudios a precios de Nueva York, es decir, a partir de los 3.000 dólares al mes.

Ahora el edificio, bautizado precisamente con el nombre de la ciudad, “Nueva York”, ha abierto el resto de la torre y las zonas comunes. En las últimas 36 plantas se han proyectado apartamentos de dos y tres habitaciones, auténticas “mansiones” para esta ciudad de apartamentos minúsculos donde el espacio es el auténtico lujo.

Al “Nueva York”, en cualquier caso, no le faltan alicientes para seducir a sus inquilinos e incluso quienes tienen que vivir en un estudio lo hacen en condiciones bastante diferentes a las del resto de neoyorkinos. En la planta sexta, por ejemplo, el edificio tiene una amplia terraza común con solarium y zona de barbacoas, una sala de juegos con videoconsolas, pantallas de proyección para improvisadas sesiones de cine e incluso un simulador de golf. Hay una piscina olímpica para los residentes en la planta séptima, junto a un spa y un centro de entrenamiento y gimnasio con salas de Pilates y Yoga. Los niños tienen habitaciones de juego y guardería e incluso se ha construido una pequeña biblioteca con los periódicos del día y una gran colección de obras clásicas y cómodos sillones donde sentarse a leerlas. Una habitación de pintura con vistas al parque del ayuntamiento de la ciudad completa la lista de zonas comunes. A casa, la verdad, sólo hay que ir a dormir.


Alojamiento cerca del Barrio Chino

viernes, 5 de agosto de 2011

Borobudur, la octava maravilla del mundo


El mayor y más impresionante monumento budista de todos los tiempos está situado a 40 kilómetros de Yogyakarta, en la confluencia de dos ríos, abrigado por un cuenco de montañas y dominado por la ominosa presencia del Merapi, el volcán más activo del planeta, cuya imponente mole asoma en la distancia. Se da por cierto que Borubudur fue construido sobre el año 750 de nuestra era, pero no hay constancia de quien pudo hacerlo, ni por qué, ni para qué.

Se buscó la confluencia de dos ríos, el Elo y el Progo, que transmitían lejanamente el carácter sagrado del Ganges y el Yamuna, y un otero que simbolizaba al mítico Monte Mehru. Aplanando la cresta de éste, se fueron cubriendo las faldas con grandes bloques de basalto en cuatro plataformas decrecientes, hasta formar un perfecto tronco de pirámide. Sobre él, se levantaron otras tres plataformas circulares concéntricas, también decrecientes, erizadas de pequeñas estupas campanifomes y rematadas por otra de colosales dimensiones.

El Templo de la Colina

Visto desde la distancia, el templo es una mole imponente, armónica, bellísima, un sueño imposible, una flor de piedra que uno no se cansa de contemplar con asombro y admiración. Pero es cuando se ve desde el aire cuando se produce el mayor estupor, ya que lo que se contempla es un gigantesco mandala tridimensional, un diagrama simbólico del universo.

El impacto emocional de esta visión es comparable al que producen las pirámides de Egipto cuando se contemplan por primera vez, pero mucho más intenso, ya que no se trata sólo de una excelsa geometría de líneas puras recortándose en el horizonte infinito del desierto, sino que Borubudor parece algo vivo, con alma y mensaje, algo de otra naturaleza que hubiera crecido de la propia tierra.

Como todo mandala, tiene cuatro entradas en su estructura rectangular que llevan al círculo central, al infinito sin principio ni fin. Estos cuatro accesos son, en Borubudur, otras tantas escaleras que conducen, de plataforma en plataforma, hasta la gran estupa central, en lo más alto de la estructura. Es al deambular por las diferentes plataformas cuando uno descubre los conjuntos escultóricos tallados en las paredes, casi siempre representando enseñanzas budistas. ¿Estamos, pues, ante un libro intemporal, concebido para transmitir a las generaciones futuras las esencias del budismo? Así lo piensan algunos expertos, ya que nada asemeja Borubudur -el Templo de la Colina- a ningún otro de los templos budistas conocidos.

Como tantos otros monumentos religiosos medievales de Indonesia, Borubudur permaneció oculto durante siglos bajo toneladas de ceniza procedentes de las frecuentes erupciones del Merapi, hasta que lo redescubrió, ¡cómo no!, Sir Thomas Stanford Raffels en 1814. Para 1835, el lugar había sido limpiado y desbrozado, aunque era evidente que necesitaba trabajos urgentes de restauración. Pero en lugar de acometerlos, el gobierno holandés que se hizo cargo de la colonia regaló ocho contenedores llenos de piedras de Borubudur al rey de Siam, que mostró gran interés durante una visita de estado a Indonesia. El cargamento incluía, naturalmente, las mejores tallas, relieves y arcadas.

Una joya universal

El ingente peso de los dos millones de bloques de piedra empleados en Borubudur debió de dar no pocos quebraderos de cabeza a sus constructores, que no habían previsto que la frágil capa de ceniza del Merapi sobre la que asentaron el monumento cediera con tanta facilidad. Antes de terminar la obra ya se vieron obligados a improvisar un contrafuerte en la base que dejó ocultos los magníficos conjuntos escultóricos que adornaban la base original. Esto fue descubierto durante los trabajos de restauración llevados a cabo a finales del siglo XX.

En efecto, Borubudur se hundía lentamente en el fango e hizo falta un colosal proyecto de la UNESCO para rescatarlo de su triste destino. Entre los años 1973 y 1984 el templo se desmontó piedra a piedra y volvió a reconstruirse sobre cimientos sólidos. El despiece mostró que la colina que le servía de apoyo, no era sino un montón de piedras y escombros.

También se descubrió su base original, que ahora aparece a la vista en una de las esquinas. Todos los conjuntos escultóricos que describían las pasiones humanas y las consecuencias kármicas de entregarse a ellas fueron cuidadosamente fotografiados y ahora se exhiben en un museo aledaño.

A pesar de sus achaques y del descuido en que ha permanecido cientos de años, la hermosa mole de Borubudur ha sobrevivido incólume a numerosas erupciones volcánicas, a ataques terroristas e incluso al gran terremoto del 2006. Ahora sólo le amenaza la plaga del turismo. Durante la época vacacional pueden llegar a visitarle 90.000 personas, lo que los expertos consideran una barbaridad y ya se están estudiando medidas para paliar este impacto.

Esta joya universal alcanza su mayor esplendor en el ocaso, cuando el cielo se viste de colores para enmarcar su belleza. Aunque, personalmente, prefiero la magia del amanecer, cuando las primeras luces del alba rescatan de las tinieblas al coloso de piedra y los innumerables bustos de Buda parecen cobrar vida. Tiene la ventaja de que este fantástico momento puede disfrutarse en solitario, mientras el ocaso es un espectáculo de masas.

Fuente: ocholeguas.com

Pension en Berlin centro

miércoles, 3 de agosto de 2011

Iguanodones de Benissart en el Museo de Ciencias Naturales en Bruselas


Si nos vamos más atrás en el tiempo damos con la prehistoria belga. Y qué mejores representantes de la misma sino los famosos Iguanodontes de Benissart, las estrellas del Muséum desde Sciences Naturelles de Bruselas, que también está muy cerca del Parque del Cincuenterario.

El Museo de Ciencias Naturales (http://www.naturalsciences.be/) tiene la mayor exposición dedicada al mundo de los dinosaurios de Europa, más de 4500 metros cuadrados de una exposición muy didáctica dedicada a los Iguanodontes hallados en la mina de Benissart y un buen número de copias de esqueletos famosos de los saurios de la Era Secundaria.

Pero además, excepcionales esqueletos de ballenas en una sala que te quita el hipo, fósiles de mamuts, rinocerontes lanudos, osos cavernarios… o una galería de la evolucióndonde se atreven a mirar hacia el futuro, no quedarse en el pasado. Una visita de lo más recomendable.

Bed and Breakfast en Santiago de Compostela

martes, 2 de agosto de 2011

Venecia: ciudad de góndolas

Venecia está íntimamente ligada al agua. Nació como punto en el que los vénetos se refugiaron para protegerse de incursiones de tribus belicosas tras la caída del imperio romano.

Los islotes entre cañaverales lagunares eran lugar relativamente seguro. Los barcos no podían entrar tampoco desde el Adriático por las barras de arena...

Se dice que Venecia se extiende sobre unas 120 islas. Los canales las dividen y las unen. Y éstos son como sinuosas avenidas y calles por las que discurren embarcaciones diversas, entre ellas las pequeñas góndolas

Las góndolas van propulsadas por el esfuerzo de un solo remero, el gondolero, que se mantiene en pie en la parte trasera.

Para mantener el equilibrio de la navecilla, propulsada por una persona que va de pie, la nave es ligeramente asimétrica.

Alargadas y estrechas, estas pequeñas naves tienen también una gran curvatura y una proa levantada y airosa, que recuerda la de las embarcaciones de los piratas normandos, pero en pequeñito y delicado.

Antiguamente se decía que había unas 15.000 góndolas en la ciudad, pero ahora no pasan de unos centenares. La razón es que antes era un medio habitual para comunicarse en la urbe, sustituido ahora por los vaporettos y motoscafos. Las pequeñas y oscuras góndolas son hoy realmente un reclamo para los turistas.

Apenas se construyen unas pocas góndolas al año, y sólo quedan cuatro talleres dedicadas a esta labor.

Pension barata en Venecia

lunes, 1 de agosto de 2011

El bar más dulce de Nueva York


Se llama Dylans Candy Bar pero de Bar tenía más bien poco hasta ahora. Es la tienda de golosinas más famosa de la Gran Manzana, una idea de la hija de Ralph Lauren y un auténtico palacio de azúcar creado tanto para los niños de Manhattan como para los adultos nostálgicos.

En esta tienda de chucherías, lujosa y sofisticada, se venden casi todas las golosinas que alimentaron a la generación del baby boom americano junto con dulces y gominolas importadas de otros países del mundo. Un catálogo de más de 7.000 marcas que han convertido a Dylan Lauren en la Reina del caramelo.

Es una visita obligada para quien viaja a Nueva York con niños y una socorrida parada para quienes buscan un regalo de última hora antes de volver a su país de origen. Desde el pasado fin de semana hay una zona inaccesible para los más pequeños, un auténtico bar que, como mandan las leyes de Nueva York, exige presentar una prueba de que se es mayor de 21 años.

Se sirven cócteles creativos adornados con gominolas y chucherías, desde Martinis clásicos con caramelos de limón hasta ponches de ron con el equivalente americano a los Peta Zetas, esos caramelos que estallan en la boca. Todos, por supuesto, tienen un toque dulce y claramente femenino pero pueden ser un buen desestresante después de una tarde de compras por el Upper East Side y un reclamo para el público más adulto que hasta ahora tenía que resignarse a seguir a sus excitados hijos por interminables colecciones de caramelos.

Aunque los niños no pueden entrar, el bar está separado por una pequeña cuerda de una zona de juego y una cafetería donde se sirven pasteles y los omnipresentes cupcakes, así que siempre es posible vigilar a los pequeños mientras juegan con sus amigos desde la barra. Para los hambrientos hay también un pequeño menú de sandwiches y pizzas, probablemente lo único salado en este reino del dulce.

Fuente: ocholeguas.com

Albergues en Mestre