Para que no te pierdas lo mejor, proponemos ocho planes imprescindibles que van más allá del popular espectáculo del Royal Edinburgh Military Tattoo, que cada noche pone a desfilar a miles de soldados escoceses al son de las gaitas, en el patio de Castillo.
1. Rendir pleitesía al Rey
Entre todos los festivales, el más prestigioso sigue siendo elInternacional (1948). Este año dedica gran parte de su programación a la cultura asiática, ya sea con nueva versión teatral de las Mil y una Noches, o la última producción del Pabellón de la Peonías del Ballet Nacional de China. También estarán presentesMyung Whun Chung que ya a los siete años era pianista de la Filarmónica de Seúl, el veterano Ravi Shankar o el guitarrista Xuefei Yang. Completa la programación un ciclo dedicado al compositor Philip Glass.
2. Tu propio Camino Sagrado
Es muy recomendable seguir alguna de la media docena de sendas que recorren las siete colinas y sus correspondientes valles que configuran el espacio urbano de Edimburgo. La clásica es la que culmina en laSilla de Arturo, en lo alto de un antiguo cráter volcánico hoy convertido en Parque Real desde donde se domina la ciudad y su entorno marino. También se puede subir hasta Calton Hill, donde a principios del siglo XIX se creó una nueva Acrópolis dedicada a Nelson y Wellington, vencedores de Napoleón. La más original es la que recorre el curso del río Leith, donde el artista Antony Gormley ha colocado una serie de estatuas de superhombres que aparecen cuando menos se les espera, incluida una última en el mar del Norte.
3. Ilustrarse en el Festival del Libro
Ha sido uno de los últimos en unirse a la fiesta pero ya se ha convertido en un clásico por su mezcla de conciertos, delicias gastronómicas y feria para arropar a los centenares de escritores llegados de todo el mundo. Este año hay muchos poetas, cineastas, ilustradores, hombres y mujeres de teatro, arquitectos y personajes que nos relatan su vida, como Ingrid Betancourt. También hay mucho escritor de novela policiaca, comenzando por Ian Rankin,Joe Nesbo y Mark Billingham, que sigue explorando Londres con su inspector favorito. Todo ello en Charlotte Square, la obra maestra de Robert Adam.
4. Perderse en el Fringe
Hace años que superó todos los records. El programa oficialparece una guía de teléfonos, superando las cuatrocientas páginas. Las obras de teatrose cuentan por centenares y los humoristas casi por miles. AlFringe no hay que buscarlo. Está en todas partes. Estalocura colectiva tan pronto puede presentar espectáculos tradicionales con actores de la talla de Simon Callow o Art Malik. Cada plaza, cada jardín, cada rincón de la ciudad ha sido tomado por alguna compañía de teatro o de danza. La calidad no es siempre excelente pero el ambiente de fiesta está asegurado.
5. Probar las 'Hours' y las 'Afterhours'
Es infinita la calidad y cantidad de pubs donde escoger esa primera cerveza o dram de whisky. Si es la primera vez que viene a Escocia es importante conocer algunos de los históricos como The Canny Man's (237, Morningside Road), donde el propietario tiene fama de antipático pero las bebidas y tentempiés son imbatibles. The Penny Black (17, West Register Street) es para noctámbulos. Y si os gusta beber escuchando música en directo, nada mejor que The Royal Oak (1, Infirmary Street). En el capítulo de clubs no hay que perderse Cabaret Voltaire (36, Blair Street), con sus tres ambientes distintos. Y entre las discotecas, Bongo Club (37, Holyrood Road) nunca deja a nadie tirado.
6. Conocer la nueva estrella Michelin
Edimburgo ya tiene cinco restaurantes con estrella Michelin. El último en unirse a esta privilegiada lista es el restaurante dirigido por Paul Kitching, 21212, que está revolucionando la cocina escocesa. Quien quiera seguir disfrutando tras la cena del extraordinario ambiente que ha creado en Royal Terrace, puede quedarse en una de las habitaciones que alquila en la parte superior, con vistas a Calton Hill. Entre los otros cuatro restaurantes vale la pena probar la cocina de Martin Wishart, el más veterano, la de Tony Borthwick, que sigue trabajando en su modesto restaurante del puerto en Leith. Si el presupuesto no llega para estos altos vuelos gastronómicos, puede probar en el vegetarianoDavid Bann (56-58 Mary's Street) o en Pink Olive (55-57 West Nicholson Street), con menús por 7,97 libras.
7. Tony Cragg, David Mach y la Reina
Cuando se piensa en el Festival de Edimburgo rara vez se relaciona con artes plásticas pero hay un festival que engloba las principales exposiciones. Este año la más popular va a ser sin duda la dedicada a la imagen de la reina Isabel II en la National Gallery of Scotland, incluyendo los muchos retratos que le han hecho. En laScottish National Gallery of Modern Art le han preparado una retrospectiva a Tony Cragg. En el Edinburgh Arts Centre, otro malabarista visual: David Mach. También vale la pena acercarse alRoyal Scottish Museum, que acaba de reabrir sus puertas tras una larga y costosa remodelación.
8. Escoger la playa
¿Por qué no darse un chapuzón en alguna de las playas de los alrededores de Edimburgo? La más popular, cercana (diez minutos en el autobús 26) y con el agua más templada es la dePortobello. En verano hay además música, actuaciones y muchos lugares donde comer o beber una pinta de cerveza. Si prefieres algo más salvaje, hay que dirigirse a la reserva natural de Aberlady. Inmensas dunas y riachuelos donde habitan todo tipo de aves. Otra opción algo más allá es Gullane. A unos quince kilómetros de la capital este pueblo cuenta con una docena de campos de golf en su entorno y una preciosa playa de arena dorada.
Fuente: ocholeguas.com
Fuente: ocholeguas.com
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