En esta tienda de chucherías, lujosa y sofisticada, se venden casi todas las golosinas que alimentaron a la generación del baby boom americano junto con dulces y gominolas importadas de otros países del mundo. Un catálogo de más de 7.000 marcas que han convertido a Dylan Lauren en la Reina del caramelo.
Es una visita obligada para quien viaja a Nueva York con niños y una socorrida parada para quienes buscan un regalo de última hora antes de volver a su país de origen. Desde el pasado fin de semana hay una zona inaccesible para los más pequeños, un auténtico bar que, como mandan las leyes de Nueva York, exige presentar una prueba de que se es mayor de 21 años.
Se sirven cócteles creativos adornados con gominolas y chucherías, desde Martinis clásicos con caramelos de limón hasta ponches de ron con el equivalente americano a los Peta Zetas, esos caramelos que estallan en la boca. Todos, por supuesto, tienen un toque dulce y claramente femenino pero pueden ser un buen desestresante después de una tarde de compras por el Upper East Side y un reclamo para el público más adulto que hasta ahora tenía que resignarse a seguir a sus excitados hijos por interminables colecciones de caramelos.
Aunque los niños no pueden entrar, el bar está separado por una pequeña cuerda de una zona de juego y una cafetería donde se sirven pasteles y los omnipresentes cupcakes, así que siempre es posible vigilar a los pequeños mientras juegan con sus amigos desde la barra. Para los hambrientos hay también un pequeño menú de sandwiches y pizzas, probablemente lo único salado en este reino del dulce.
Fuente: ocholeguas.com
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