jueves, 25 de agosto de 2011
Los Cabos, baja California
Este rincón de Baja California Sur parece vivir ajeno al devenir del resto del estado mexicano. Por algo fue bendecido por Jacques Cousteau y John Steinbeck. Pero también por George Clooney, Cindy Crawford, Leonardo DiCaprio...
Durante muchos años, México estuvo dividido en 30 estados, un distrito federal y un territorio. Baja California Sur es, desde hace tiempo, un estado más, pero el municipio de Los Cabos parece vivir ajeno a la entidad federativa, circulando a otra velocidad, arrinconado al sur del sur. Las ballenas llegan cada año desde Alaska para cortejar y reproducirse en sus aguas, John Steinbeck hablaba de aire milagroso, de cambio en la percepción del mundo;el querido Jacques Cousteau encontró en el Mar de Cortés el acuario del mundo. Algo tendrá el agua de Los Cabos cuando la bendice gente como George Clooney, Leonardo DiCaprio o Cindy Crawford.
Aunque agua, lo que se dice agua, la del mar. Desde San Diego hasta Cabo San Lucas no encontramos ni un solo río. Así como la mayoría de la gente está pendiente de los huracanes para evitarlos, en Los Cabos les interesa que llegue una o dos veces al año. Con algunos años de 364 días de sol, es necesario recoger el agua de la lluvia para ir utilizándola el resto del año. Dicen que el huracán es predecible, saben de dónde viene y cuando llega se encierran en casa a hablar con la familia hasta que pasa. Particular, como el paisaje desértico que sólo pierde su aridez cuando entra en el mar.
El Arco es el icono de Los Cabos, la marca que han exportado a todo el mundo. La formación de piedra caprichosamente esculpida por el mar divide el océano Pacífico del Mar de Cortés. El aislamiento de la zona del Arco -sólo se llega en barco- y esa sugerente imagen de las olas mimando una larga playa de arena dorada, llamaron la atención de las productoras cinematográficas.
Detrás del arco está Faro Viejo, donde se rodaron parte de los exteriores de la película Troya. Otras que se acercaron a Los Cabos fueron las chicas de Sexo en Nueva York en la primera parte de la película. También detrás del Arco se encuentra la playa del Amor, a la que se accede en taxi acuático desde la marina de Cabo San Lucas. Y como no llueve nunca a gusto de todos, a pocos metros de la playa del Amor se encuentra la playa del Divorcio, con aguas mucho más revueltas para el baño.
Tierra de leyenda
Una conveniente leyenda cuenta que Los Eagles se inspiraron en el hotel California de la localidad de Todos Santos para escribir una canción que es casi un himno generacional. La mítica canción data del año 1976, por lo que no existía la autopista que se menciona al inicio del tema. Todavía hoy, una simple carretera es la que llega a Todos Santos. La hija de Tabasco envió una carta a Don Henley para tratar de aclarar los orígenes de la canción. El cantante de la banda californiana le contestó que no tenía ni idea de dónde se encontraba Todos Santos, que su canción era una metáfora sobre los viajes que proporcionan las drogas.
La primera sensación que tienes cuando pisas San José del Cabo es que es uno de esos lugares para pasar página. Ese tópico de paren-el-mundo-que-me-bajo suele tener paradas en lugares así: un poco de arquitectura colonial, discretas playas en el corredor que llega hasta Cabo San Lucas, unas pinceladas históricas ligadas a Hernán Cortés, sugerente gastronomía y el bendito tequila, que protege de todos los males. Las necesidades aquí se reducen a poco más que una sombra en el porche de una casa de vivos colores, de donde cuelga una hamaca que te llama en susurros mientras te sirves un tequila reposado. A la sombra de la calma que se respira, ha crecido un interesante circuito de galerías de arte, como la del peculiar Frank Arnold que le puso a su perro Picasso.
Lo de dejarlo todo y cambiar de vida, lejos del tópico recurrente fue una realidad para Alfredo Ruiz y Lourdes Campos, que llegaron desde Tijuana para quedarse en un rincón de tierra camino de Todos Santos y abrir Art & Beer, una pequeña cabaña donde sirven cócteles al ritmo del blues y el jazz.
Si San José del Cabo y Todos Santos representan la calma, Cabo San Lucas es justo lo contrario, uno de esos lugares nacidos para el ocio. Allí el ritmo lo ponen las galerías comerciales de lujo, los restaurantes, la marina desde la que parten barcos para ver el atardecer, algunos de ellos participantes en anteriores ediciones de la Copa América; las actividades de nado con delfines, el avistamiento de ballenas o la pesca de los codiciados marlines.
Pensiones en Paris centro
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario