Los Templos: La Catedral —de 1886— es una belleza desgastada por el paso del tiempo y el abandono de sus muros y jardines que, sin embargo, confieren al templo un gusto especial. También es interesante en Hanoi la visita al Templo de la Literatura. Esta universidad ofrece los más fascinantes ejemplos de la antigua arquitectura tradicional vietnamita, muchos de cuyos patios y templete erigidos en honor a Confucio remontan su origen hasta el siglo XI.
Recomendable es también la Pagoda de un solo pilar. En el año 1028, el emperador Ly Thai Tong soñó que Quan The Am Bot Tat, la diosa de la misericordia, le concedía un heredero. Inmediatamente, el emperador se desposó con una campesina que le dio su primer hijo. Como agradecimiento, Ly Thai Tong levantó en un estanque de nenúfares una increíble pagoda de madera con un solo un pilar. Hoy queda poco de la pagoda original , destruida por los franceses en el Vietnam de1954. Visita obligada es, asimismo, la que se debe rendir al impresionante Mausoleo de Ho Chi Min. Una faraónica construcción de mármol en el más puro y ortodoxo estilo soviético que contiene los embalsamados restos del padre de la patria, que se exhiben dentro de un sarcófago de cristal.
Ninguna visita a la capital vietnamita estará completa sin la exploración de su barrio viejo y sus mercados. Al norte del lago Hian Kiem se abre el barrio viejo de estrechas callejuelas, cientos de tenderetes y diminutas tiendas supervivientes de la época colonial. La calle de la seda, o Pho Cau Go, cruza longitudinalmente el barrio en dirección hacia el río Rojo, mientras ofrece al paseante todo el color que la ciudad es capaz de almacenar y todas las mercancías que los comerciantes consiguen apilar. En el maremagnum del mercado de Cho Hom todo lo que se ve está vivo, salvo, naturalmente, los vegetales que se recolectaron al amanecer y las sepias que se secan pacientemente al sol implacable.
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