La plaza del Potro es uno de esos epicentros donde el verano se vive intensamente. En 1924 los cordobeses levantaron aquí un triunfo a San Rafael Arcángel, custodio de la ciudad desde tiempos de Roma. La talla fue esculpida por Miguel de Verdiguier y está encaramada a un delgado monolito, erigido al principio de la plaza, entre las calles Lucano y Lineros. Cervantes recreó su vida en uno de sus pasajes y habló de su aire recogido, soleado y rectangular. Narró vivencias protagonizadas por sus huéspedes, un curioso cenáculo de truhanes, pícaros y caballeros venidos a menos. Aquellas inspiraciones del Siglo de Oro desaparecieron hace mucho. Hoy, la Posada es centro cultural, lugar de exposiciones y citas literarias. Conserva, eso sí, su acento populoso en las balconadas de madera que recorren las paredes, en los arriates y macetas que las perfuman y en las estacas desdentadas que sirvieron un día para amarrar a las bestias. El Hospital de la Caridad, situado a un lado de la plaza, acoge dos museos de obligada visita: el Bellas Artes y el Romero de Torres, pintor de la esencial sureña.
Alojamiento cerca de West Village
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